
Mira las de 2017, 2016, 2015 y 2014.
¡Ya van cinco años de este particular reto para recuperar la felicitación clásica! ¿Acaso se había perdido? Bueno, si ya los emails hicieron mucho daño, la mensajería instantánea y el WhatApp le han dado la estocada.
La felicitación tradicional, al igual que la carta, tiene cierto romanticismo y emociones que se están perdiendo en la era del consumo instantáneo de contenido. No me creo que «llene» lo mismo leer un mensaje de feliz Navidad a todos mientras estás haciendo la compra en el supermercado y que ni siquiera tiene tu nombre porque iba a todos los contactos.
La postal, sin embargo, tiene una historia detrás. Cuando la recibes, sabes que alguien te dedicó un momento y plena atención mientras elegía la postal, la escribía (el copy-paste no vale) y la enviaba, además de ser algo físico que ha viajado para estar contigo. Cuando la envías, tienes ciertas garantías de que también le van a dedicar un momento a disfrutarla, normalmente la felicitación postal se lee en casa, ya más relajado, y no en mitad de la calle mientras cruzas un semáforo o en el trabajo mientras tienes mil cosas en la cabeza.



El muñeco de nieve está feliz porque ya ha llegado el otoño -aunque en Madrid sigue pareciendo verano con 30 grados- y porque la temporada navideña ya está casi aquí y viene la hora de dejarnos envolver por la magia de la Navidad 2018.



