
Vivir en la ciudad no ofrece muchas oportunidades de disfrutar del entorno con los cinco sentidos y, con frecuencia, si no escuchas obras, cláxones o ruidos varios y no respiras humo ya te das con un canto en los dientes. A todo esto, ¿¡de dónde viene esa expresión para que signifique conformarse?!
Tener la primavera en mitad del camino hacia la próxima Navidad es, sin duda, un soplo de aire fresco. El otro día iba «por el camino de siempre» con el piloto automático puesto y, muy seguramente, mirando el móvil y puede que incluso escuchando música (lo sé, luego hablo de disfrutar con los cinco sentidos…), ¡y me sorprendió el perfume de unos jazmines cercanos!
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