
Julio y agosto en gran parte de España son como el Juego de la Oca, aunque en vez de oca en oca vamos de ola en ola, de calor…
Las reglas son similares y cuenta con casillas especiales también. Si caes en la casilla de coger el coche aparcado al sol a las cuatro de la tarde que está a 50 grados dentro tienes que empezar la partida desde el principio. Luego está la casilla de la piscina que te hace perder turnos porque ya no sales hasta la noche pero, en el fondo, no es tan negativa como el pozo del juego original. Y, por último, hay muchos puentes, casi todos distribuidos al final de una ola de calor de modo que saltas a la siguiente ola casi sin darte un respiro.
Sé que me quejo mucho del calor todos los años por estas fechas, ¡pero no soy el único! Y no me refiero a mis pingüinos navideños ni a Frosty que, siendo un muñeco de nieve, es especialmente sensible al calor.
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