
Una señal de que la espera navideña se va acortando es que empezamos a poner nombres al tiempo que ha pasado. Un mes suena a poca cosa, ¡pero ya hablamos de un trimestre!
Febrero se hizo corto como de costumbre y esta semana «nos quitan» una hora de reloj. ¡Una hora menos para Navidad, bieeeen! 😀 Bueno… en octubre la vuelven a poner jeje. Ganas de marear el reloj sin duda.
Lejos de hibernar hasta la siguiente temporada navideña, mi pequeño y mullido Santa sigue por aquí dando vueltas esperando a la Semana Santa para comerse unas torrijas. Le pasa como a los pingüinos, no está preparado para los días de calor de la primavera y del verano. Ir con jersey, gorro y guantes es exagerado, ¡por no hablar de la barba! De todas formas esta semana tiene suerte porque hasta hemos podido ver un poco de nieve en Madrid (acontecimiento raro de por sí, más estando en primavera y más todavía con las semanas calurosas que hemos tenido)
En cuanto regrese el calor le veo de camino al Polo Norte, seguro que tiene ganas de empezar a ayudar con los diseños de los nuevos juguetes y tampoco hay que desperdiciar el tiempo porque luego tiene que pasarle los planos a los elfos para fabricarlos, conseguir el material, entrenar a los renos, etc. Está claramente infravalorado todo el trabajo que hace el resto del año jaja
Nos vemos en el siguiente 24 para hablar de ese fructífero cuatrimestre completado 😉 Y ya pasada la Semana Santa -que este año cae en la semana del 10 de abril-
¡Feliz 24!
Foto: Mi entrañable Santa y de fondo en pantalla unos cerezos en flor de Pexels licencia CC0. ¡Los de Madrid se me escaparon!







