
Esto es como el primer día de gimnasio después de un mes de vacaciones, solo que hoy hace un mes desde la última Nochebuena y el ejercicio es empezar la tradicional cuenta mensual.
Hay años que cuestan más y otros menos, ¡este definitivamente me está costando más! Le voy a echar la culpa al resfriado de enero, no sé si por los días más fríos que hubo o porque en la Cabalgata de Reyes hay tanta gente que los virus del resfriado campan a sus anchas y me traje unos pocos jaja. ¡Pero ya vuelve la energía! 😀
Aun así, enero por estas tierras es un mes algo soso y tristón. Los árboles han perdido sus hojas y ya no tenemos esos tonos ocre por las calles, las nubes grises impiden al amanecer y atardecer lucir sus colores, ves las luces de Navidad sin luz esperando ser desinstaladas, en fin, ¡mejor no sigo! Afortunadamente, de vez en cuando te da una sorpresa, ya sea algún día de niebla que convierte la ciudad en una película con atmósfera mágica o algún amanecer impresionante cuando el sol consigue hacerse hueco entre tantas nubes, ¡como este!







