
De la explosión de color de mayo, el mes primaveral por excelencia, nos sumergimos en verano a lo grande con una explosión de calor. ¡Lo que cambia una letra de nada! Y todo mientras nuestros amigos del hemisferio sur entran en invierno y se congelan de frío, ¡voy a tener que mandar el muñeco de nieve para allá o se me derrite en Madrid!
36 grados, miedo me da julio, ya visteis en facebook e instagram que Frosty se ha tenido que poner protección solar 50+ porque, si no, es salir a la calle un rato y venir colorado como un turista en la playa. Los patos lo tienen más fácil, chapuzón en el agua y listo.








