
Un talento desaprovechado en la alta cocina, seguro que en algún programa tipo Masterchef habría triunfado. A nadie se le había ocurrido antes poner las galletas triangulares al revés para representar el árbol de Navidad con sus correspondientes adornos deconstruídos -cuan tortilla de Ferran Adrià- en forma de coloridas bolas de helado.
El verde pistacho de las ramas del abeto (qué verdes son, qué verdes son…) y el marrón chocolate de la tierra que sustenta los grandes troncos del bosque de pinos que deja a sus pies un manto de piñas: en efecto, las nueces 😀
Mientras tanto, Frosty, el muñeco de nieve, pensativo sobre qué pasaría si probara un helado de sabores. ¿Tornaría verde al comer helado de pistacho? Por si acaso mejor ir a lo seguro con helado de coco o de nata.
Como no podía ser de otro modo, hemos llegado a otro 24, quinto ya y muy importante por ser antesala del ecuador de la espera navideña. De aquí al siguiente ya habremos cambiado de estación, muchos estarán pensando en las vacaciones y por fin veremos más cerca la siguiente Navidad que la que dejamos atrás hace ya cinco meses.
¡Feliz 24!





