
Como si viviéramos en un bucle temporal, volvemos a empezar: el primer 24 del año. Podríamos pensar que de tanto repetirlo se lleva mejor o se ve con otros ojos, ¡pero nada más lejos de la realidad! Al menos estos días hace sol por Madrid, que se agradece y anima un poco, los días grises y fríos de invierno no ayudan con la depresión post-navideña.
Ya hace bastantes días que quité el Belén y los adornos navideños, de hecho no suelo esperar mucho tras el día de Reyes para cambiar el chip cuanto antes. El contraste es notable, diciembre es un mes lleno de actividades, eventos, celebraciones, reuniones, multitudes, luces… y llega enero tras el Día de Reyes y todo se acaba de golpe. Incluso pasado el día de Navidad ya queda esa sensación de «se acabó».
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