
Hace algunos años que algunas ciudades empezaron a prescindir del «árbol de Navidad» para colocar estructuras metálicas o plásticas con cierto aire a árbol de Navidad, léase con formas cónicas o triangulares. En ocasiones es por ofrecer un aspecto de modernidad, en otras por facilitar su gestión (se desmonta y al año siguiente se vuelve a montar), en otras por el reclamo turístico al poder presumir de adorno navideño más alto del mundo, imposible de alcanzar con un árbol natural.
Este año ha salido a relucir esa transición a raíz de la estructura navideña de Grand Place en Bruselas, que ha sustituido al tradicional árbol de Navidad natural que colocaban todos los años.





