Cuando los árboles de Navidad dejaron de ser árboles

arbol bruselas

Hace algunos años que algunas ciudades empezaron a prescindir del “árbol de Navidad” para colocar estructuras metálicas o plásticas con cierto aire a árbol de Navidad, léase con formas cónicas o triangulares. En ocasiones es por ofrecer un aspecto de modernidad, en otras por facilitar su gestión (se desmonta y al año siguiente se vuelve a montar), en otras por el reclamo turístico al poder presumir de adorno navideño más alto del mundo, imposible de alcanzar con un árbol natural.

Este año ha salido a relucir esa transición a raíz de la estructura navideña de Grand Place en Bruselas, que ha sustituido al tradicional árbol de Navidad natural que colocaban todos los años.

El espectáculo audiovisual de esa estructura sin duda le otorga un toque moderno que incluso contrasta con el ambiente clásico de los edificios colindantes.

La polémica está servida… el sentimiento acogedor y de paz que transmite un árbol de Navidad progresivamente iluminado con miles de lucecitas de colores, como el de Rockefeller Center, no es para nada el mismo que te produce un conjunto de cubos de color verde iluminándose a un ritmo frenético.

Como siempre, existen tres reacciones a los cambios: aceptación, rechazo e indiferencia. Y en una fiesta tan tradicional como la Navidad es fácil que cualquier cambio no sea bien recibido.

¿Qué opinas? ¿Es la innovación compatible con la tradición?

 

 

12 pensamientos en “Cuando los árboles de Navidad dejaron de ser árboles

  1. Yo soy claramente de las que los rechazan!… mira que no hay cosas en las que innovar, que dejen en paz nuestra Navidad tradicional!… 😛
    Muchas veces el “arte” moderno o el diseño dejan mucho que desear, aunque supongo que todo es cuestión de gustos.
    En la vida en general no soy muy de tradiciones, pero en lo que se refiere a la Navidad sí, cuanto más clásica mejor.

  2. Yo soy del arbol tradicional…pero tampoco me disgustan las modernidades, por ejemplo cuando vi hace unos años el arbol “come cocos” de Madrid y el de los dados de la plaza Callao, me gustaron bastante. No me habria imaginado una arbol “comecocos”. Fue muy original. Y critico a la ciudad de Madrid en una cosa: 3 años seguidos con las mismas luces de navidad cansa para los turista que siempre vamos a verlas año tras año. No digo que las pongan nuevas, pero que aprovechen las antiguas, ¿para que se gastan un dinero comprándolas si luego las meten en un almacen y no vuelven a ponerlas?
    Además, sería muy “vintage” :-))

    • Sería muy vintage desde luego, el problema es que las luminarias antiguas eran bombillas incandescentes y ya no se ponen por su alto consumo eléctrico. A ver qué me encuentro, estoy de tour fotográfico ahora.

      • No me referia a esas bombilla tan “vintage” jajaja, sé que gastan muchisimo mas… pero hace 4 o 5 años, en Madrid ya eran de leds… que las pongan!! jajaja. Haz muchaaaas fotos, yo hasta la semana del 17 no puedo ir.

  3. Me da lo mismo los cambios de los modelos de árboles de navidad, la fé y el sentido de la navidad, es la que debe mantenerse en nosotros.

  4. Porque cambiar todo por modas raras conservemos esas tradiciones por lo menos, que por lo menos a mí me daban alegría, aunque muchos yano esten.
    No destruyamos todo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  5. Primero se destruye la tradición, luego el mensaje. No es un tema baladí, ni pienso sinceramente que sea casual. Desde algunos sectores se propone la modernidad más descarnada y fría para cercenar el propio sentido navideño. Algunos utilizan el diseño y esa supuesta modernidad para cargarse de un plumazo el auténtico trasfondo de la Navidad. Por eso, a la vez que sacan estos espantosos sucedáneos de su simbología, la adulteran llamándola “fiesta de invierno”, y cosas semejantes. Ojito, que un toque moderno no hace daño a nadie, pero cuando se desnaturaliza tan marcadamente un sentir como el de nuestra Navidad tradicional, no se me antoja ni estético, ni mucho menos inocente. Mi rechazo a esas obras sin alma ni Espíritu Navideño.

    • Esa es la opinión que tengo de las luces de Madrid, que dejaron de ser “de Navidad” hace tiempo. Concretamente desde que se contrató a modistos para diseñarlas…

      La “cosa” de Bruselas al menos la ves y, primero, te llama la atención. Luego dices “qué árbol de Navidad más raro”. Y en el espectáculo audiovisual hay canciones navideñas, cosa que en Madrid… los únicos villancicos que se escuchan son en los centros comerciales y ya ni eso.

      De todas formas, la tradición de árbol adornado tiene sus orígenes realmente en la fiesta de invierno de los pueblos germanos, el símbolo que hay proteger sobre todo es el Nacimiento o Belén.

      • Siempre he considerado que la Navidad dispone de un amplio abanico que muestra su “poesía”. Esos simbolismos, unidos en nuestro acervo cultural, pulsan de imnmediato todas las sensaciones que a traves de los años y desde nuestra niñez hemos tenido en estas fechas. Cierto que muchas tradiciones fueron generadas en otros tiempos anteriores a la propia esencia de la Navidad, pero al final, desligados de culturas germánicas o celtas, han sido refundadas en muestra y esplendor de esa “poesía navideña” que nos traslada al fondo verdadero. El frío, el invierno, los muñecos de nieve, todas y cada una de esas pequeñas cosas transfieren su simbología amable. Nunca he rechazado esto. Como en un regalo, también la envoltura cuenta. Papel, lazos, los detalles…Pero al final, lo importante es el contenido en sí.
        Sin embargo, si alguien pretende restarle esa importancia, mostrar el desdén al contenido, comienza por descuidar el envoltorio. Para hacerlo menos atrayente. Para que , finalmente, ese regalo especial de cada año, sea meramente uno más de entre todos. para que deje de ser único y deseado.La demolición siblina, en resúmen y con pocas palabras. Es como un cumpleaños sin su parte más bonita y familiar, sin el encanto de besos, canciones y parabienes que completen la celebración.Si quitas la magia, si frustras la “poesía”, menos gente terminará llegando a la esencia final. Vuelvo a repetir como dije en mi primer comentario, que para nada es un tema inocente llevado por meros intereses de modernidad. Hay otros intereses, en los que no me detendré ni pormenorizaré, pero que tanto tú, querido Alberto, como el resto de inteligentes compañeros de esta magnífica Web, intuyen.
        Y en Madrid, por ejemplo,desde hace algunos años, esto está funcionando a toda máquina para desgracia de los que nos sentimos navideños.Perdón por el tochazo, je, je,je. pero necesitaba decirlo. La Navidad merece ser defendida por quienes creemos en ella.

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