
Un año más, vuestras tarjetas navideñas han emprendido un viaje desde distintas partes del mundo para encontrarse y compartir sus deseos esta Navidad y Año Nuevo en este reto para recuperar la felicitación tradicional.
¿Recordáis el año pasado cuando una de las tarjetas decoradas a mano sufrió un percance climatológico y llegó con la tinta difuminada como si se hubiera dado un baño? ¡Esta vez ha venido preparada con traje de buceo para la aventura! En cuanto la he visto metida en una bolsa de plástico hermética me he acordado del pobre muñeco de nieve descolorido. Este año, como dicen en las películas, ninguna postal ha sufrido daños durante el desarrollo del reto navideño 😀
Podéis verlas y leer sus mensajes a continuación, ¡incluso cotillear los sellos que también es parte de ese bonito viaje navideño que han emprendido!
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