
La Blanca Navidad del villancico ha llegado a la ciudad con un poco de retraso y en forma de trampantojo. No ha nevado, diría que afortunadamente porque la última vez que nevó casi se paraliza la ciudad, ¡pero los almendros se han encargado de pintar algunos jardines de blanco!
Además, las aves, que disfrutan tanto de las flores como yo de sus frutos, han contribuido a que el suelo quede blanco como si hubiera nevado. Ver cómo van cayendo los pétalos, porque haya pájaros en la copa del árbol dándose el festín, me trae ciertos recuerdos ya que de pequeño me encantaba echar al Belén esa nieve artificial que típicamente eran bolitas de corcho o pequeñas láminas blancas. Quedaba igual que en la foto que ilustra el texto, que por cierto es de hace unos días en El Retiro de Madrid, ¡estamos en plena temporada de almendros en flor!
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