
Y no me refiero a un cuarto lleno de juguetes, deseo tan válido como cualquier otro, ¡sino a un cuarto de la espera navideña! ¿He hecho ya ese chiste antes, verdad?
Existe esa sensación generalizada de que septiembre ha pasado demasiado rápido, sin darnos cuenta ya estamos estrenando el otoño y nos hemos olvidado del verano. La rutina se ha apoderado de nuestras vidas nuevamente y sabemos que en menos que canta un gallo ya estamos con las luces de Navidad encendidas. ¡Para eso solo faltan unos 60 días!
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